The Most Holy Body and Blood of Christ

06-18-2017Pastor's LetterRev. Daniel J. Sullivan, S.J.

Dear Parishioners and Friends,

"Whoever eats my flesh and drinks my blood remains in me and I in him. Just as the living Father sent me and I have life because of the Father, so also the one who feeds on me will have life because of me."

Jn 6:51

These words are taken from today's gospel reading for this Feast of the Body and Blood of Christ, or Corpus Christi. Not unlike last week when we celebrated the Feast of the Holy Trinity, we encounter another profound mystery that we cannot fully grasp but we accept it because Jesus gives us enough understanding to place our trust in his words.

At the Last Supper, Jesus tried in a human and concrete way to help his followers to understand that his love for them was unconditional. As they broke bread together, this imaged to the disciples that Jesus was giving his whole being for their salvation. In the breaking of the bread Jesus released his living spirit to nourish and sustain their belief in him.

Then Jesus took the cup of wine. "This is the chalice of my blood, the new and eternal covenant that will be poured out for you…do this in memory of me." As Jesus poured wine into the cup for them so he would pour out his life's blood for their salvation. As Jesus did for them so NOW he does this for us. Thus the celebration of Eucharist is the centerpiece of giving thanks to God for his unconditional love that sustains us in this life. As we receive the Body of Christ into our hands, Jesus comes to in the unique circumstances of our lives to touch us, to nourish us, to sustain us unto eternal life.

  • God bless you.
  • Fr. Dan Sullivan, S.J., Pastor

Queridos Feligreses y Amigos,

"Porque el que come mi carne y bebe mi sangre, vive unido a mí, y yo vivo unido a él. El Padre, que me ha enviado, tiene vida, y yo vivo por Él; de la misma manera el que se alimenta de mí, vivirá por mí."

Juan 6:56

Estas palabras fueron tomadas del evangelio para esta Festividad de Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo o Corpus Christi. A diferencia de la semana pasada cuando celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, nos encontramos con otro profundo misterio que no podemos comprender plenamente, pero lo aceptamos porque Jesús nos da suficiente entendimiento para confiar en sus palabras.

AL final de la Última Cena, Jesús trató de manera humana y concreta ayudar a sus seguidores a comprender que su amor por ellos era incondicional. Cuando partían el pan juntos, esto representaba a los discípulos que Jesús estaba dando todo su ser para su salvación. Al partir el pan Jesús liberó su espíritu vivo para nutrir y sostener su creencia en Él.

Entonces Jesús tomó la copa de vino. "Este es el cáliz de mi sangre, el nuevo y eterno pacto que será derramado por ustedes… hagan esto en memoria mía." Mientras Jesús vertía vino en la copa para ellos para que derramara su sangre de vida para su salvación. Como Jesús hizo por ellos, AHORA lo hace por nosotros. Así la celebración de la Eucaristía es la pieza central de dar gracias a Dios por su amor incondicional que nos sostiene en esta vida. Cuando recibimos el Cuerpo de Cristo en nuestras manos, Jesús llega en las circunstancias únicas de nuestras vidas para tocarnos, nutrirnos, sostenernos para la vida eterna.

  • Dios los bendiga.
  • Padre Dan Sullivan, S.J., Párroco
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