Pentecost Sunday

06-04-2017Pastor's LetterRev. Daniel J. Sullivan, S.J.

Dear Parishioners and Friends,

Today we come to a grand conclusion of the Easter Season as we celebrate the Feast of Pentecost. There are many ways of approaching the significance of Pentecost but let me quote Rev. Richard Gabuzda from Creighton University:

Healing Our Fear

"Various affections are at work within the human heart that move us to do some things and to avoid others.  Certainly one of the strongest influences on us is fear.  We instinctively move away from what we perceive to be harmful.

As the disciples gather "on that first day of the week," the Gospel of John records that the doors of the room were locked because of fear.  Perhaps they feared that Jesus' fate would soon be their own.  Yet, before this crowd of his friends crippled by fear, Jesus appears.  As we picture that scene, we might imagine that the sight of Jesus Risen from the dead would by itself be an antidote to their fear.  Surely this unexpected but welcome appearance would have filled them with unstoppable courage. 

However, the gospel confirms that the sight of Jesus alone was not sufficient to remove fear.  That was given through the gift of the Holy Spirit.  With that heavenly gift, Acts tells us, these disciples, once gathered behind locked doors, move out to proclaim Jesus, risen from the dead, and do so even at great peril. The Holy Spirit, the Consoler, removes fear. 

St. Paul likewise confirms that those who receive the "Spirit of adoption," are not to live in fear, but in the confidence that comes with being beloved daughters and sons of the Father of Jesus whom they may address also as Abba.

On Pentecost Sunday the familiar images of light, water and wind, all give clues to the marvelous and mysterious work of the Holy Spirit.  But we ought to know also that the Holy Spirit is the giver of courage, the one who overcomes our fear.  And in the light of that we might ask: where are we touched by fear today?  Where are we sitting behind locked doors? We want to welcome the Holy Spirit to those places, inviting the Consoler to invade our hearts, to touch those places and to pour into us the gift of courage."

Father Gabuzda gives us a lot to think about. Years ago I took a theology course entitled: The Holy Spirit in the New Testament and Contemporary Spirituality." The professor pointed out to the class that there are five promises of the Holy Spirit in the Gospel of John. They can be found in chapters 14-16. I have never forgotten this fact. I believe it speaks to us today of the seriousness of Jesus when he told his apostles and disciples he would be ascending into heaven but he was in no way leaving them "orphaned".

Each of us has been given the gift of the Holy Spirit who leads (present tense) us into all truth. This is the source of our faith, hope and courage. Jesus Christ is risen Lord and Messiah.

  • God bless you.
  • Fr. Dan Sullivan, S.J.

Queridos Feligreses y Amigos,

Hoy llegamos a una gran conclusión de la Temporada de Pascua al celebrar la Fiesta de Pentecostés. Hay muchas formas de abordar el significado de Pentecostés, pero permítanme citar al Rev. Richard Gabuzda de la Universidad de Creighton:

La Sanación de nuestro Miedo

Diversas afecciones trabajan dentro del corazón humano que nos inspiran a hacer algunas cosas y evitar otras. Ciertamente una de las influencias más fuertes es el miedo. De manera instintiva nos alejamos de lo que percibimos ser nocivo.

Al reunirse los discípulos "en ese primer día de la semana", el Evangelio de Juan registra que las puertas de estaban cerradas por miedo. Tal vez temían que el destino de Jesús pronto sería su propio destino.  Sin embargo, antes de que este grupo de sus amigos se paralizara por el miedo, aparece Jesús. Al imaginarnos esa escena, podemos imaginar que la visión de Jesús resucitado de entre los muertos sería por sí misma un antídoto contra su miedo. Seguramente, esta inesperada pero bien recibida aparición los habría llenado de valentía incontenible. 

Sin embargo, el evangelio confirma que la visión de Jesús por sí sola no era suficiente para remover el miedo. Eso fue dado por medio del don del Espíritu Santo.  Con ese don celestial el libro de los Hechos nos dice que estos discípulos, que se reunieron con las puertas cerradas, salieron a proclamar a Jesús, resucitado de entre los muertos, y lo hacen incluso corriendo gran peligro.  El Espíritu Santo, el Consolador, remueve el miedo. 

San Pablo confirma igualmente que los que reciben el "Espíritu de adopción", no tienen que vivir en el miedo, sino en la confianza que viene de ser hijas e hijos amados del Padre de Jesús, a quien también ellos pueden llamar Abba.

En el Domingo de Pentecostés las imágenes familiares de luz, agua, y viento, todas dan pistas de la maravillosa y misteriosa obra del Espíritu Santo. Pero debemos saber también que el Espíritu Santo es dador de valor, el que vence nuestro miedo. Y a la luz de lo que podríamos preguntar: ¿Dónde estamos tocados por el miedo hoy? ¿Dónde estamos sentados detrás de las puertas cerradas? Queremos dar la bienvenida al Espíritu Santo a esos lugares, invitando al Consolador a invadir nuestros corazones, a tocar esos lugares y verter en nosotros el don de la valentía."

El Padre Gabuzda nos da mucho para pensar. Hace años tomé un curso en teología titulado: El Espíritu Santo en el Nuevo Testamento y la Espiritualidad Contemporánea." El profesor le señaló a la clase que hay cinco promesas del Espíritu Santo en el Evangelio de Juan. Estas se pueden encontrar en los capítulos 14-16. Nunca he olvidado este dato. Creo que hoy todo esto nos habla de la seriedad de Jesús cuando les dijo a sus apóstoles y discípulos que él ascendería al cielo pero que de ninguna manera los estaba dejando "huérfanos".

A cada uno de nosotros se nos ha dado el don del Espíritu Santo quien nos dirige (tiempo presente) a toda la verdad. Esta es la fuente de nuestra fe, esperanza y valentía. Jesucristo es el Señor resucitado y Mesías.

  • Dios los bendiga.
  • Padre Dan Sullivan, SJ
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