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Christ is Risen

04-01-2018Pastor's LetterFr. George V. Wanser, S.J.

One hundred yards from the frozen Yukon River, Fr. Stan, the Yu’pik (Eskimo) priest, opened a window in the pitch black church. A light shone through and he shouted in Greek, Χριστος Ανεστη! Ανεστη! The congregation of 200 Yup’ik Russian Orthodox souls responded with great gusto, ΑληθωςΑνεστη! Ανεστη! Ανεστη! Fr. Stan opened a second window. Another bright light broke through the darkness, Xristos Voskrese! In Russian, the assembly responded, Voyéstenu Voskrese! A third window, another bright light, but this time in Yu’pik, Cristusaq unguilchcuq! They replied, Ee ee unguilchcuq! And then the last window, Christ is risen. Indeed Christ is risen. Indeed Christ is risen. Indeed, He is risen. The small congregation was overwhelmed by the magnificence of the Easter Miracle.

In that old, cold church—so far from Jerusalem, the spirit of God warmed us all. Christ’s Resurrection is so unbelievable, that we don’t even know how to understand or celebrate it. We need to let it sink in.

As the orthodox liturgy says: “Christ is risen from the dead, Trampling down death by death, And on those in the tombs bestowing life.”

Let All Creation Sing Alleluia. Alleluia, Alleluia.

A noventa metros del río congelado de Yukón, el sacerdote esquimal, Padre Stan, abrió una ventana en la iglesia obscura. La luz entró y exclamó en griego ΧριστοςΑνεστη! Ανεστη! La congregación de 200 Rusos Ortodoxos respondió con mucho entusiasmo Αληθως Ανεστη! Ανεστη! El Padre Stan abrió una segunda ventana. Otra luz brillante entró por la obscuridad, ¡Xristos Voskrese! En ruso, la asamblea respondió, ¡VoyéstenuVoskrese! Voskrese! Voskrese! La tercera ventana se abrió, otra luz iluminó la iglesia, pero esta vez habló en Yupik, ¡Cristusaq unguilchcuq! Todos reaccionaron, ¡Ee ee unguilchcuq! La última ventana se abrió, ¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado! La pequeña congregación estaba asombrada con la magnificencia del Milagro Pascual. En esa iglesia vieja y fría, tan lejos de Jerusalén, el espíritu de Dios nos prestó calor.

La resurrección de Cristo es tan increíble, que no la sabemos entender o celebrar. Tenemos que procesar y reflexionar.

La liturgia ortodoxa dice: “Cristo ha resucitado de los muertos, Pisoteando la muerte por la muerta, Y a los que están en los sepulcros dando vida.”

Que toda la creación cante Aleluya. Aleluya, Aleluya.

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